EL EJERCICIO Y CÓMO NIVELA LA INSULINA

19-ago-2020

La diabetes tipo 2 sin duda se ha convertido en una de las enfermedades que más afectan a la población mundial. Se calcula que alrededor de ciento veinte millones de personas en el mundo la padecen. Sin embargo, el problema no es sólo la diabetes, estudios científicos han confirmado que una de cada cuatro personas, aproximadamente el 25% de la población mundial, presenta el fenómeno de resistencia insulínica leve que en si no es una enfermedad, sino una característica fenotípica capaz de evolucionar hacia una enfermedad según el estilo de vida que cada persona tenga.

En Guía tu Salud te platicamos cómo el ejercicio ayuda al cuerpo a equilibrar los niveles de insulina.

Se sabe que el ejercicio físico combate la resistencia insulínica en sus diferentes grados, pero es preciso determinar hasta qué punto y cómo se prescribe esta actividad física a los pacientes para que puedan utilizarlo.

¿Qué es la insulina?

La insulina es una sustancia que se produce en nuestro cuerpo para ayudarnos a aprovechar la energía proveniente de los alimentos y así ayudarnos a realizar todas nuestras actividades cotidianas como caminar, correr, limpiar la casa, hacer ejercicio, leer, ir a trabajar, cocinar, entre muchas otras.

Existen varios tipos de insulina y se agrupan de acuerdo a la forma en que actúan en el cuerpo, es decir, a la duración o tiempo de efecto en nuestra sangre para poder disminuir la glucosa o azúcar en nuestro cuerpo, con lo cual tenemos insulinas de acción rápida, intermedia y prolongada.

Efectos de la insulina en el tejido muscular

El ejercicio aporta diversos beneficios. Por un lado, disminuye el nivel de glucosa en sangre porque aumenta la incorporación de glucosa en las células musculares sin necesidad de un incremento en la cantidad de insulina.

Además, después de hacer ejercicio físico mejora la sensibilidad a la acción de la insulina a nivel del tejido muscular que se prolonga durante uno o dos días. Esto significa que si conseguimos hacer una actividad física de forma regular, dos o tres veces a la semana, disminuirán nuestras necesidades de insulina, lo que facilita un mejor control de la glucosa en las personas con diabetes.

El ejercicio se clasifica en dos grandes grupos: aeróbico y anaeróbico.

 

El ejercicio anaeróbico consiste en realizar actividades de alta intensidad como el levantamiento de pesas, carreras cortas a gran velocidad, hacer abdominales o cualquier ejercicio que precise mucho esfuerzo durante poco tiempo.

Los músculos entrenados con el ejercicio anaeróbico ofrecen mayor rendimiento al realizar actividades de corta duración y gran intensidad, por lo que este tipo de ejercicio se utiliza para adquirir potencia y masa muscular y sirve para fortalecer el sistema musculoesquelético.

La palabra anaeróbico significa “sin oxígeno” y en este caso se refiere al intercambio de energía sin oxígeno que se produce en los músculos al realizar este tipo de ejercicio.

Por este motivo, en principio, los ejercicios anaeróbicos no parecen los más recomendables cuando se quiere perder peso, ya que utilizan fuentes de energía acumuladas en el organismo como la glucosa, en vez de emplear ácidos grasos, que sí precisan oxígeno para ser metabolizados.

 

Ejercicio aeróbico

El ejercicio aeróbico se basa en el desarrollo de actividades con menor intensidad que las realizadas en el ejercicio anaeróbico, pero durante periodos de tiempo más largos (andar, correr, nadar y montar en bicicleta) con el objetivo de conseguir mayor resistencia.

Para obtener la energía necesaria para realizar estas actividades es preciso quemar hidratos y grasas, y para ello se necesita oxígeno. Las personas que quieren adelgazar suelen realizar este tipo de ejercicio porque quema grasa y, además, al utilizar mucho oxígeno incrementa la capacidad pulmonar y es beneficioso para el sistema cardiovascular.

A diferencia del ejercicio anaeróbico el aeróbico no aumenta la masa muscular.

 

Prescripción del ejercicio

El ejercicio físico junto con la dieta y la insulina constituyen los pilares fundamentales del tratamiento de la Diabetes.

Antes de que el paciente se someta a una prescripción de ejercicio físico es importante tener una evaluación médica con el fin de que junto con exámenes periódicos se descarte la presencia de posibles complicaciones que pudieran verse agravadas con la actividad física y así minimizar los riesgos y maximizar los beneficios.

En general, para la prescripción del ejercicio en personas diabéticas el American College of Sports Medicine (ACSM) y la American Diabetes Association (ADA) proponen una serie de recomendaciones básicas como el seguimiento de la actividad y el registro del entrenamiento.

En relación al tipo de ejercicio aclara que aunque suele hacerse un mayor énfasis en el trabajo aeróbico, el trabajo de fuerza también es adecuado, principalmente en personas con Diabetes tipo II ya que este contribuye al incremento de la masa muscular por lo tanto contribuye el gasto energético.

En conclusión, el ejercicio produce una reducción de la resistencia insulínica, este efecto positivo se logra aun sin que la persona baje de peso y es parte importante del tratamiento de los pacientes diabéticos.


CONTROL DE PESO DIABETES
Visita Apotex MX