MASCARILLA PARA CORRER Y DEPORTE: ASÍ DEBE SER

07-ago-2020

La mascarilla para correr y hacer deporte se ha convertido en uno de los accesorios de cajón que acompañan a cualquier deportista. La realidad es que actualmente se sabe poco sobre cómo una mascarilla puede afectar la respiración o el rendimiento cuando se practica alguna actividad física, sin dejar de lado la probabilidad de propagar el virus o evitar contagiarse.

En Guía tu Salud te contamos todo lo que necesitas saber sobre esta herramienta.

Aunque, por el momento los expertos no han indicado que sea obligatorio el uso de mascarillas durante la práctica deportiva, hay que tener en cuenta algunos factores antes de adquirir una por seguridad: la comodidad o ajuste, la salivación, el esfuerzo percibido, la temperatura corporal y su regulación, entre otras cosas.

Los expertos en salud no recomiendan usar mascarillas homologadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para hacer aguna actividad deportiva, en específico las conocidas FFP2 y FFP3, consideradas como EPIs (Equipos de Protección Individual).

Éstas, a pesar de que están diseñadas para prevenir la entrada de cualquier microorganismo externo y son las más seguras para evitar contagios, están fabricadas con materiales que no son lo suficientemente transpirables ni cómodas para la práctica deportiva.

Además, las mascarillas en general se humedecen rápidamente con cada inhalación y exhalación, mismas que suben de intensidad a medida que también aumenta la fuerza del ejercicio. Esto, paralelamente, reduce la eficacia de las mismas mascarillas ante los microorganismos y sobre todo a los virus cuyo ambiente preferido es la humedad.

Una vez visto que las mascarillas sanitarias no son útiles durante el entrenamiento y que no existe por el momento ningún modelo de FFP 2 y FFP 3 diseñado especialmente para hacer ejercicio, las de diseño deportivo pueden convertirse en nuestro gran aliado durante la desescalada.

Especificaciones que debe tener una mascarilla deportiva 

Cabe recordar que la principal función de este tipo de mascarillas no es la de proteger contra virus y bacterias, pero algunas de sus características pueden ayudar a evitar su entrada por las vías respiratorias cuando salgamos a la calle, aunque no aseguren una eficiencia del 100%.

Estas mascarillas deben ajustarse perfectamente tanto por debajo de la barbilla como en el puente de la nariz, por lo que no dejan ningún resquicio por el que pueda entrar el aire; además, deben estar fabricadas con tejidos transpirables que ayuden a que no se acumule la humedad en la entrada de las vías respiratorias y no se cree el conocido como microclima facial.

Muchos modelos deportivos suelen incorporar una o dos válvulas que facilitan la entrada y la salida de aire que a su vez ayudan a reducir la humedad. Aunque están pensados para impedir la entrada de agentes externos como el polen, el polvo o cualquier tipo de partícula generada por la contaminación en las grandes ciudades, sus numerosas capas pueden hacer de barrera de forma eficaz.

Normalmente, alguna de las capas de este tipo de mascarillas contiene carbono activo que ayuda a purificar el aire. Estos filtros están catalogados como PM 2.5, ya que impiden la entrada de partículas más peligrosas que se encuentran en la polución y que tienen un diámetro de 2.5 micras.

Estas mascarillas son fáciles de lavar y pueden usarse varias veces, aunque llegará un momento en el que haya que sustituirlas (se recomienda cambiarlas cuando se superan las 140 horas de uso, o a los seis meses si su uso ha sido medianamente regular).

Es importante destacar que los expertos en salud y algunos estudios recientes sugieren que la transmisión de COVID-19 al hacer ejercicio es bastante baja (a menos que nos encontremos entre grandes multitudes, como un maratón).  Es por eso que la mascarilla y el distanciamiento social seguirán siendo las primordiales medidas de seguridad sanitarias.

 

Por otro lado, la inquietud de tener muy presente la protección ante el COVID-19 y sus consecuencias ha sido solucionada: un grupo de expertos han creado una mascarilla que, además de enfatizar nuestra personalidad y rasgos físicos, permite que los demás vean nuestras expresiones faciales.

Este nuevo cubrebocas es conocido como la máscara LEAF, el primer tapabocas transparente registrado por la FDA en el mundo con capacidad de filtrar el aire según el estándar N99. Tiene también una característica de auto-purificación, gracias a la luz UV-C incorporada.

Este cubrebocas transparente está fabricado con silicona de grado médico, la cual también tiene una característica antivaho. Sus filtros, que duran hasta un mes proporcionándote un 99% de aire puro, están ubicados alrededor de la barbilla, lo cual mantiene la nariz y la boca visibles. Así, las personas que están a tu alrededor entenderán mucho mejor lo que dices y también sabrán cuál es tu identidad, expresión facial y hasta estado de ánimo. En teoría, eso significa que también podría permitir que la función de desbloqueo facial de tu smartphone funcione sin necesidad de quitarse la máscara.

 


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